- Doctor Vidal, ¡que alegría me da verle! Gracias por acompañar a este pobre anciano solitario a cenar en su humilde morada.
- Si humilde se puede llamar a un palacio de tres plantas de mil metros cuadrados cada una, con un bosque y una playa particular.
- Este es sólo mi palacio de verano. Aquí únicamente dispongo de lo estrictamente necesario para retirarme un poco del ajetreo urbano. ¿Qué desea cenar? Mi cocinero le preparará el plato que usted prefiera. Elija cualquier cosa de le apetezca.
- ¿Tiene sopa de escamas de dragón de Comodo?
- Creo que queda un ejemplar en la isla. Si lo desea, podemos cocinarlo para usted. Siempre podemos cazar otro en la polinesia. Aun deben de quedar unos diez individuos en el mundo.
- Sabe que bromeo. Decida el yantar. Me gustan las sorpresas.
- ¡François! Tráenos nuestra última creación. Creo que el doctor sabrá apreciarlo.
- Desconozco exactamente su edad, pero tengo que confiarle que se conserva usted de maravilla. Parece más joven aun que la última vez que nos vimos.
- Mis cirujanos hacen milagros.
- Pero incluso su complexión física ha mejorado notablemente. Tendrá usted también entrenadores personales ¿no es así?
- Se sorprendería del poco ejercicio que hago últimamente.
- Supongo que después me aclarará el misterio. En fin, espero que no me haya echo llamar únicamente para comer. Estoy deseando tener con usted una de esas discusiones profundas que nos llevan hasta altas horas de la madrugada.
- Por supuesto. Creo que el tema que quiero que tratemos hoy le va a dar mucho que pensar. De hecho, es algo en lo que llevo reflexionando durante mucho tiempo. Años. Sí, disfrutaremos, seguramente. Además necesito su opinión como el mayor experto en neurociencia del mundo.
- No es para tanto. En realidad, sólo soy uno de los tres mejores.
- ¿Está dispuesto para una conversación sobre Biología, Física e incluso más allá, de Metafísica?
- ¿Metafísica? ¿Me va a pedir consejo como si fuese su guía espiritual?
- Por ahí van los tiros, sí señor.
jueves, 12 de julio de 2012
miércoles, 6 de mayo de 2009
Universo inconsciente
Masa y energía. Dos conceptos que, intuitivamente, asociamos con tacto y calor, con sustancia visible, sólida, líquida o gaseseosa la una y con movimiento, luz, cambio y fuerza la otra. Pero su naturaleza es de alguna forma incomprensible, inconcebible de alguna manera. Parece que nos falta el punto definitivo para poder afirmar: sí, esto es materia, es energía, las siento, estoy dentro de ellas, ellas me constituyen y son parte de mí. Puedo notar lo que son y visualizar sus cambios, sus movimientos, sus fuerzas. Soy consciente.
miércoles, 29 de abril de 2009
La madre fría
Nadie ve, nadie escucha, ni siente. Pero algo existe. Está por todas partes. Se expande, lo invade todo y, a la vez deja inmensos espacios vacíos. La luminosa esencia traza trayectos de perfecta rectitud. Su leve calor no acaricia, ni conforta. Sus miles de matices no impresionan, ni deleita su infinitud de reflejos. El espectáculo es grandioso, pero invisible. La masa se infla, se revuelve, gira en multitud de torbellinos.
Aliferaciones
Frívola es la efímera y fugaz faz de la fuerza.
Frente una fina fortuna, fijémonos en la afamada forma y la finita efervescencia del esfuerzo final.
El fulgor, flamígero e inflamable de nuestros fluidos, la influencia de la feble fábula, flota sobre una inflable, afable y feliz fontana y sobre la fuente de nuestra frugal, fragante y fructífera fronda.
Formidable fe confiada en frutal, franca e inefable fruición.
Frente una fina fortuna, fijémonos en la afamada forma y la finita efervescencia del esfuerzo final.
El fulgor, flamígero e inflamable de nuestros fluidos, la influencia de la feble fábula, flota sobre una inflable, afable y feliz fontana y sobre la fuente de nuestra frugal, fragante y fructífera fronda.
Formidable fe confiada en frutal, franca e inefable fruición.
Recuerdos
Recordar momentos perdidos, mi memoria es débil, frágil, caduca, efímera, fugaz. Debo rememorar, acordarme de los hechos pasados, vividos.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Atanasios
El señor Atanasios era inmensamente rico, y de una longevidad envidiable. En el anochecer de sus dias , dedicaba todos sus recursos a un único objetivo: prolongar su vida todo lo posible.
Ya había recurrido a la ciencia para reparar su maltrecho cuerpo. Huesos de titanio, miembros biónicos, corazón artificial, sensores de luz y sonido para sustituir sus deteriorados sentidos... Se le podría calificar como lo que se ha dado en llamar un "ciborg".
A veces, Atanasios se preguntaba si seguía siendo él mismo, o había sido sustituido por un ser artificial. Y siempre se hacía la siguiente reflexión: "Mi cerebro sigue funcionando a la perfección. Yo sigo siendo yo, puesto que sigo consciente y mantengo los recuerdos de mi vida."
Sin embargo, con el tiempo sucedió lo que era de esperar. Un parte de su cerebro sufrió un derrame, lo cual le causó la parálisis de su lado derecho del cuerpo.
"No se preocupe" le dijeron los médicos. "Sustituiremos la zona motora del hemisferio izquierdo de su cerebro por un dispositivo electrónico capaz de realizar las mismas funciones que la parte deteriorada. No notará ninguna diferencia." Y así lo hicieron.
Atanasios volvió a discurrir "¿Sigo siendo yo, o ya no soy más que una máquina que ha sustituido a mi Yo? No, mi memoria y mi consciencia siguen intactas. Todavía me siento vivo, luego aun estoy aquí. Todavía no he muerto."
Ya había recurrido a la ciencia para reparar su maltrecho cuerpo. Huesos de titanio, miembros biónicos, corazón artificial, sensores de luz y sonido para sustituir sus deteriorados sentidos... Se le podría calificar como lo que se ha dado en llamar un "ciborg".
A veces, Atanasios se preguntaba si seguía siendo él mismo, o había sido sustituido por un ser artificial. Y siempre se hacía la siguiente reflexión: "Mi cerebro sigue funcionando a la perfección. Yo sigo siendo yo, puesto que sigo consciente y mantengo los recuerdos de mi vida."
Sin embargo, con el tiempo sucedió lo que era de esperar. Un parte de su cerebro sufrió un derrame, lo cual le causó la parálisis de su lado derecho del cuerpo.
"No se preocupe" le dijeron los médicos. "Sustituiremos la zona motora del hemisferio izquierdo de su cerebro por un dispositivo electrónico capaz de realizar las mismas funciones que la parte deteriorada. No notará ninguna diferencia." Y así lo hicieron.
Atanasios volvió a discurrir "¿Sigo siendo yo, o ya no soy más que una máquina que ha sustituido a mi Yo? No, mi memoria y mi consciencia siguen intactas. Todavía me siento vivo, luego aun estoy aquí. Todavía no he muerto."
jueves, 12 de junio de 2008
Naturaleza Viva
El campo está de fiesta y el viento abraza a las espigas, achuchándolas con su frescura, enrojeciendo a las amapolas frente a la palidez de la hierba. Las hojas de los árboles exhiben alegres su verdor. Los abetos saludan al sol extendiendo con sus brazos extendidos y los pinos se alzan gigantes y oscuros, mirando al caminante desde la altura.
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