miércoles, 29 de abril de 2009

La madre fría

Nadie ve, nadie escucha, ni siente. Pero algo existe. Está por todas partes. Se expande, lo invade todo y, a la vez deja inmensos espacios vacíos. La luminosa esencia traza trayectos de perfecta rectitud. Su leve calor no acaricia, ni conforta. Sus miles de matices no impresionan, ni deleita su infinitud de reflejos. El espectáculo es grandioso, pero invisible. La masa se infla, se revuelve, gira en multitud de torbellinos.

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