miércoles, 29 de abril de 2009

La madre fría

Nadie ve, nadie escucha, ni siente. Pero algo existe. Está por todas partes. Se expande, lo invade todo y, a la vez deja inmensos espacios vacíos. La luminosa esencia traza trayectos de perfecta rectitud. Su leve calor no acaricia, ni conforta. Sus miles de matices no impresionan, ni deleita su infinitud de reflejos. El espectáculo es grandioso, pero invisible. La masa se infla, se revuelve, gira en multitud de torbellinos.

Aliferaciones

Frívola es la efímera y fugaz faz de la fuerza.
Frente una fina fortuna, fijémonos en la afamada forma y la finita efervescencia del esfuerzo final.
El fulgor, flamígero e inflamable de nuestros fluidos, la influencia de la feble fábula, flota sobre una inflable, afable y feliz fontana y sobre la fuente de nuestra frugal, fragante y fructífera fronda.
Formidable fe confiada en frutal, franca e inefable fruición.

Recuerdos

Recordar momentos perdidos, mi memoria es débil, frágil, caduca, efímera, fugaz. Debo rememorar, acordarme de los hechos pasados, vividos.